Tú no.

Ayer estuve a punto de tirar el vaso de agua que estaba sosteniendo en las manos mientras veía absorta la televisión. Cuando te tocó tirar a ti, Lio, justo a ti, contuve la respiración y mientras veía como ese maldito balón subía y se alejaba de la portería estuve a punto de dejar que ese vaso se estrellara contra el suelo.

No me lo esperaba. Tú tampoco, por supuesto. Y pasó, la ronda de penales continuó y finalmente se proclamó un nuevo campeón de América. Te juro que pensé que ganaba Argentina, era lo lógico y natural. Así es como el mundo debería de funcionar, ¿no?  Dos horas antes cuando apenas se entonaban sus himnos nacionales, te imaginaba levantando la copa, rodeado de tus compañeros de Selección, cobijado del cariño (ganado a golpes) de tus ingratos compatriotas, flashes y cámaras de un lado a otro y la gente asintiendo convencida de que sí, ésta es para Argentina. Así es como el mundo debe de funcionar.

Pero si la vida nos enseña algo es que muchas veces las cosas no salen como las queremos. Como respuesta: la imagen de Argentina en el piso, con lágrimas, con una bronca terrible, sin palabras… todo mientras una marea roja se llenaba de gloria por segundo año consecutivo.

Me dolió. NO es mi Selección, NO es mi país… y sin embargo me dolió. Y no fue la cara de Biglia, ni la del Kun, ni siquiera la mirada perdida de Mascherano lo que hizo que me doliera el pecho como si me acabaran de romper el corazón, fue verte a ti llorando. Eso ya no lo toleré.

Y por si fuera poco… hoy en la mañana leo la noticia de que renuncias. Que tiras la toalla, levantas las manos, mandas a la chingada todo y dices “ya, ya me cansé. Ya no puedo”

Si éste es el momento de reafirmar cosas (porque no es una confesión, todos los que me conocen lo saben): déjame decirte que eres mi ídolo. Tus triunfos en el juego sólo me provocan una cosa: inspiración. Yo decía “si este cuate puede, si este tipo cambia el paradigma, si maravilla al mundo cada que toca un balón… entonces las cosas no están tan mal. Entonces sí puedo, sí quiero. Sí lo voy a intentar”

Lio, tú no estás para saberlo pero tus goles me daban ánimos cuando tenía problemas personales. Que me fue mal en el trabajo, que me peleé con mis papás, que me siento sola, que las cosas no salieron como lo esperaba… no importa. El sábado juega el Barcelona, la próxima semana se viene una competencia internacional con Argentina. Con ver a Messi se me olvida. Y te juro que se me olvidaba. Se me olvidaba todo.

Un ex maestro algún día me escribió en Facebook “haz que Messi se sienta orgulloso de ti”. Y te juro que me esforcé mucho para tener un logro que pudiera contar en una plática imaginaria, en una reunión inventada en donde me preguntaras “che, ¿y cómo va eso?” y yo pudiera decirte “va chingón, chaparrito. Lo logré. Así como tú ganas cosas, yo también”

Has sido una alegría y un deleite absoluto para mi desde hace dos años. Y siempre he agradecido eso.

Sí, lo sé. No tienes la culpa de que una chica mexicana de veintitantos años te idolatrara y se fijara en tus genialidades para tener algo a lo que aspirar. Nunca pediste eso, una disculpa por proyectarme. Pero ya ni modo, así te quiero y así te voy a querer.

Hoy con lágrimas en los ojos dices que ya está, ya fue. No es para ti.

¿Y si te tomas un momento? Piensa mejor las cosas. Descansa, ve a casa. Juega con tus hijos, hazle el amor a tu mujer. Come con tus amigos, ríete con tu familia. Y ya que hayas descansado y estés más tranquilo, ponte esa chingada playera albiceleste, mira hacia el frente y piensa en Rusia. Piensa en irte por la puerta grande de tu Selección. Reúne a los medios y diles “¿saben qué? Sigo. Ya me calmé, ya se me pasó la bronca. Amo jugar al fútbol y eso voy a seguir haciendo, y me voy a morir en la cancha y la gente no lo va a entender pero no me importa. Porque es lo que vine a hacer a este mundo. Y cuando entiendan que el fútbol es un deporte que se juega con once pelotudos y no con uno sólo, entonces hablamos”

Yo espero la renuncia de cualquiera, la tuya no. Inclusive la de los tarados de mi Selección que parece que no aprenden y sin embargo ahí siguen, ellos no dicen que se van. No me hagas esto.

¡No les des lo que quieren!, ¡no renuncies!, ¡no grites que eres un fracaso, que no sirves, que jamás le darás nada a tu país!

Debo aclarar que no estoy defendiendo a los argentinos. No te estoy pidiendo que no renuncies por ellos, que son los que te cuestionan y critican. A ésos sí me dan ganas de que ya no te tengan para que tal vez con un poquito de reflexión (y lógica) te valoren. No lo hago por los argentinos. Lo hago por ti. Porque un grande como tú merece irse por la puerta grande. No quiero que te dejes caer, Lionel. No me falles en eso.

¿Sabes lo que siente que el tipo que admiras se dé por vencido? Jamás me atrevería a decir que eres un cobarde porque entiendo tus razones… yo también he querido tirar la toalla muchas veces… pero me destroza que tengas ese pensamiento derrotista.

Si tú que eres un fenómeno, el mejor del mundo, el que lo cambió todo, se rinde… ¿qué consuelo nos queda a los pobres mortales que tratamos de ser exitosos en nuestras más normales vidas? No señor, yo a usted lo veía allá arriba y bien alto. No me diga que es una decepción, que ya se va y que su corazón no tolera otro fracaso.

Porque escúcheme bien: usted no es un fracaso. Usted es mi héroe. Y déjeme decirle que mis héroes no se dan por vencidos. Mis héroes no se rinden tan fácil. Mis héroes no se desvanecen lentamente en el vacío, porque si algo me enseñan es que el camino de todos es difícil y cuesta, y hay lágrimas y frustraciones y se vale llorar… pero siempre adelante, que para eso estamos aquí. Adelante, y con ganas de seguir intentando hasta que se nos acabe el aliento.

Héroe es el que no se rinde. Héroe es el que se cae mil veces y luego vuelve para dar más, para seguir intentando. ¿Qué chiste tiene seguir vivos si no intentamos? ¿de qué nos sirve seguir con nuestro camino si nos caemos mil veces pero no nos levantamos?

Tú no te rindas, por favor. Porque no tolero a los que se rinden. Porque el “soy un fracaso, no sirvo” es algo que no va contigo. Tú no me dejes con esta tremenda bronca que siento dentro.

Tú no.

Tú no.

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Un comentario en “Tú no.

  1. Yo la veo hermosa, hay que tener sentido de pertenencia, no cualquiera representa a un pais, se necesita mucha disciplina para hacer lo que ella hizo.No soy mexicana, soy mujer y tengo sobrinas y cuñadas mexicanas.

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