2016.

VETE AL CARAJO, 2016.

No, no me veas así. Disculpa, pero te tienes que acostumbrar… no soy la primera que te lo va a decir. Millones de personas te odian y sinceramente ya quieren que te vayas.

El primer impulso al escribirte esto fue seguir la corriente y ser como las otras personas, maldiciéndote alto y fuerte. Total, para muchos fuiste un año terrible, horrible, espantoso…

Pero deja me enfoco en Dany. El 2016 fue un año que a Dany le dio muchas cosas pero que también se las quitó. Malas noticias económicas, familiares, de salud y en el trabajo me hicieron odiarte un poquito más todos los días. No es que años anteriores no hubieran llegado con su respectiva cuota de dificultades, pero este año o se me acabó la paciencia o de plano no andaba de humor para aguantar tus tonterías.

Y te juro que iba a cerrar esta carta con una nueva maldición y punto final. Ya, se acabó. Adiós. Que venga el 2017 y a ver con qué chingaderas nos sale.

Pero no. Porque cuando empecé a escribir esta carta hace un par de días estaba enojada-frustrada-triste-decepcionada-nostálgica-desanimada, y lógicamente las únicas palabras que salían de mi al responder la pregunta “¿qué le quisieras decir al 2016?” eran puros insultos y palabrotas. Te juro que quería escribir una bonita reflexión al año que se nos va, unas sabias frases donde rescatara todo lo bueno que la vida me había dado y lo brillante que se veía el futuro… pero al comenzar a escribir no encontraba las palabras. No me salían. No tenía cómo decirte “Hey, 2016. No fuiste tan malo”. Más bien te mandé al carajo con mayúsculas y negritas, porque recordé todas las malas noticias, las enfermedades, las pérdidas y te juro que no había forma de encontrar luz entre toda esa mierda.

Hace pocas noches se me fue el sueño a las 3 am y me senté en la cama. Cerré los ojos, respiré profundamente y me puse a llorar. “¿Cómo voy a escribir una entrada cerrando el 2016 sin mentar madres, si todo lo que había planeado no me salió?”

Y entonces recordé palabras mucho más sabias que compartieron conmigo amigos y familiares. Eso me hizo sentir mucho mejor, más tranquila. Me di cuenta que también hubo cosas que no planeé y salieron bien.

“No escupas al cielo que te vas a mojar”. Así que no, no escupiré. Porque después de todo sigo respirando y mi familia está conmigo y tengo cosas que muchas personas quisieran tener. Después de todo… hey, 2016. No fuiste tan malo.

Tú, 2016, me enseñaste que:

-Los cambios de trabajo pueden ser inesperados. Y que aunque la oportunidad tenga fecha de caducidad: “dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no”

-La estabilidad emocional no debe depender ni de tus amigos, ni de tu familia, ni de cuánto dinero tienes, ni de dónde trabajas, ni de cuántas enfermedades has tenido, ni de dónde has vivido, ni de dónde te gustaría estar.

-Los Rolling Stones son la banda viviente más grandiosa del mundo. El concierto sinfónico de Rock en tu Idioma está lleno de chavo-rucos pero se pone genial (y Sabo Romo es la ONDA). Se vale gritar más fuerte que los niños en los conciertos de 31 minutos. Pablo Alborán es muy guapo y canta bien (y ojalá no salga gay). Adele es una REINA.

-Austin, Texas, tiene los mejores atardeceres que he visto en mi vida y el cielo estrellado más bonito. Bogotá, Colombia, es una tierra hermosa y cálida con un brillo dorado que suena a vallenato.

-Antes de viajar a algún lado debo investigar los eventos culturales que sucederán ahí cuando yo vaya. Así, la próxima vez no me voy a perder la oportunidad de conocer a James McAvoy porque sabré con anticipación que el festival de cine de Austin se realizará a pocas cuadras de mi hotel y no tendré que darme de golpes contra la pared el resto de mi vida.

-Debo cuidar más mi alimentación.

-Si no vas a decir nada bueno o que ayude, mejor no digas nada.

-Argentina sigue esperándome y algún día voy a regresar.

-Siempre es bueno tener un Plan B.

-Después de ésta entrada, algunas personas ya comprenden mejor mi amor por Messi (y otras siguen pensando que estoy loca)

-Las cosas no siempre salen como las planeamos. No tenemos nada seguro y que bajo ninguna circunstancia se vale confiar en que lo que tenemos hoy lo vamos a seguir teniendo mañana.

-Shit happens and you can’t control it. The only thing you can control is how you react to it.

“Poder decir adiós, es crecer” como alguna vez cantó Gustavo.

Así que… adiós, 2016.

Adiós… y gracias.

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