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El Gran Buenos Aires

Me pasó algo muy chistoso con esta entrada, queridos lectores. Originalmente estaba pensada para ser una entrada donde hablaría de mi reciente viaje a la Ciudad de la Furia y terminó siendo un post que mezcló la literatura con Argentina (y de una manera muy curiosa y casi providencial)

Hace unas semanas me dijeron en mi trabajo que me iban a mandar a Buenos Aires una semana para trabajar desde allá y conocer a mi nuevo equipo. Era cosa de no creerse, casi lloro de la emoción (para los que siguen este blog desde hace rato, sabrán que estoy completamente enamorada de Buenos Aires y que dicha ciudad significa mucho para mí)

Ante las largas horas de vuelo que me esperaban, decidí empacar un buen libro que me ayudara a entretenerme en el avión y en las odiosas conexiones. El elegido fue un libro que ya había leído con anterioridad pero que quise volver a retomar: El Gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald.

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Ventana mundana.

No, yo no. Yo no lo prefiero así.

Y sin embargo… así lo tengo: está fuera de foco, inalcanzable. Lamentablemente así es.

El está irreversible, completamente intocable.

Mis esperanzas caen lentamente. Ya no soy yo. Ahora… soy una espía, una espectadora de la victoria de alguien más.

Y la realidad: desgarrándome como un ventilador a toda velocidad. Como si me dijera “¡Despierta niña!, acéptalo y olvídate”.

No sé si le excite pensar hasta donde llegaré.

Y mientras tanto, yo me hago la víctima. ¿Es difícil de creer? Creo que él nunca lo podrá saber.

Sólo así yo lo veré, a través de la ventana mundana, frívola, terrenal y vana que privilegia todo aquello relacionado con la buena vida (aunque sólo sea producto de la imaginación)

Son una condena desagradable los instantes previos a verlo. Son un desgaste y una necesidad.

Es puro deseo.

Y soy sincera: he pasado del punto en el que podría dejarlo ir. Ya no estoy al borde de la cornisa. Más bien ya me caí. A pesar de que sentía miedo, seguí sonriendo y me fui directo al suelo, pero supongo que así es cuando no te corresponden.

No sé si le excitaría pensar hasta donde he llegado. Es difícil de creer que me dé por vencida, pero creo que la batalla está perdida. La guerra aún no.

¿Hubiera hecho lo mismo él? Si él hubiera estado en mi lugar… ¿se rendiría? ¿pelearía? ¿lo confesaría? Creo que nunca lo podré saber.

Sólo así, yo lo veré: a través de aquella ventana mundana.

Lo que pueda suceder nadie lo sabe. No gasten fuerzas para comprenderlo. No sientan lástima. Simplemente a veces se gana y a veces se pierde.

Mientras tanto, sólo así yo siempre lo veré: a través de la ventana mundana de las fantasías. De MIS fantasías…

… y nada más.

Ésos son los más peligrosos.

Nunca te fijes en un hombre que escribe, ésos son los más peligrosos.

No es necesario que te endulcen el oído con promesas cargadas de buenas intenciones, pero que solamente después de un tiempo revelan su verdadero valor.

Tampoco es necesario que salgas con ellos, o que estés obligada a pasar momentos incómodos donde el silencio se hace más grande que la propia conversación. Ni siquiera hay necesidad de salir cuando lees sus textos. Inclusive a la distancia, llegas a conocerlo, tal vez no un conocimiento profundo (ése no se logra nunca) pero un conocimiento al fin y al cabo.

No te fijes en un hombre que no tiene miedo a escribir lo que piensa, lo que siente, lo que le apasiona, lo que le enoja y lo que lo frustra. Ésos son los más peligrosos porque se están desnudando ante tus ojos sin que puedas hacer nada por evitarlo.

Existen hombres que escriben y que además, se atreven a tomar una guitarra para expresar sus palabras mortales (o las de alguien más). Ésos son los más peligrosos: al sumar habilidad (y gusto) musical con un talento (y gusto) para escribir obtienes una combinación explosiva.

Los hombres que combinan cuadernos, café y cigarros… ésos no pasan como si nada. Ésos son creadores, tienen el poder de destruir, son mortales… los más peligrosos.

Claro que la posibilidad de fijarte en un hombre así siempre es una elección personal. En mi caso, pude haber ignorado sus textos, pensar que se trataba de otro compañero de letras más, sin nada especial… pero no. Caí y leí y ahora no sé que hacer. Supo llegarme por mi punto débil, sin querer (y simplemente escribiendo) cautivó mi imaginación. Y aunque yo leía lo que una musa desconocida le inspiraba, mi mente ávida de palabras se enganchaba irremediablemente.

No hubo necesidad de fijarme en otros detalles. La sonrisa honesta, los ojos verdes… todo eso quedó oculto tras la pantalla de bienvenida de su blog.

¿Alguna vez han seducido a alguien únicamente con lo que escriben? ¿Han sido víctimas o victimarios? ¿Alguna solución?

Tal vez es inevitable: una cuestión del destino o la mala fortuna. Mientras existan historias que contar y musas particulares que las inspiren, mis sentimientos se verán seriamente comprometidos a volver a caer por escritores desconocidos (o casi desconocidos. No muy bien conocidos pero cercanos, a fin de cuentas)

Mi consejo, sin embargo, permanece: no te fijes nunca en un hombre que escribe, que escribe bien, y que para acabarla de chingar… le escribe a alguien más.

Ésos son los más peligrosos. escribir_a_mano

Mi media naranja (mecánica)

Hace unas semanas Cafebrería El Péndulo realizó una convocatoria para un concurso. Ahí me tienen leyendo las bases: “¿Alguna vez te has enamorado de un personaje literario? ¡Confiésaselo! En un máximo de 1000 caracteres, escríbele una carta de amor” Y pues dije:

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Y dio frutos, mis queridos. Gané el segundo lugar del jurado y aquí les dejo mi nota di amorts para que la lean. Como tiene su lenguaje peculiar (porque el libro fue escrito con el lenguaje nadsat y si no escribía mi confesión de esa manera, el destinatario no me iba a entender) también les pongo su respectivo glosario.

-Chudesño: extraordinario

-Videar: ver

-Drugo: amigo

-Guba: labio

-Grudos: pechos

-Lubilubar: hacer el amor

-Naito: noche

-Noga: pierna

-Nago: desnudo

-Joroschó: bueno, bien

-Goborar: hablar, conversar

-Slovo: palabra

-Sladquino: dulce

-Filosa: mujer

-Malenco: pequeño, poco

-Maluolo: mal, malo

-Pe y Eme: Papá y Mamá

-Prestúpnico: delincuente

-Apología: disculpa

-Rasdrás: enojo, cólera

-Débochca: muchacha

-Rasrecear: transtornar, destrozar

-Veco: individuo, sujeto

-Starrio: viejo, antiguo

-Bábuchca: anciana

-Militso: policía

Alex.

Alex mi amor: tengo que decirte la verdad. Desde aquel chudesño día que te videé en el Korovo tomando leche-plus con tus drugos, supe que mi corazón te pertenecía. Tengo que decírtelo: te amo. Es más, quiero tus gubas en mis grudos, lubilubar contigo todo el día y toda la naito. Noga con noga, nagos los dos. ¿No te parece joroschó? Déjame goborar slovos sladquinos en tus oídos. Permíteme ser tu filosa y acompañarte en tus bromas malencas. He oído cosas muy maluolas de ti, mi pe y eme dicen que eres un prestúpnico, pero no me importa. Al contrario, te entiendo y admiro. La ultraviolencia también es lo mío. Apologías si esta confesión te hace sentir rasdrás. ¿Qué puedo hacerle? Sólo soy una débochca enamorada. Si me correspondes, te espero mañana en el Korova para después ir a rasrecear a un veco starrio, molestar a una bábuchca o hacer el viejo mete-saca. Yo te cuidaré de los militsos. Nos divertiremos mucho, mi querido Alex, te lo aseguro.

Siempre tuya, Dany.

ALEX

¡Salud por los amores imposibles!

Todos hemos tenido un amor platónico. Sí, no se hagan, ya saben a qué me refiero: ése gusto y/o cariño por alguien que (de manera consciente) saben nunca será su pareja sentimental: nunca se agarrarán románticamente de las manitas, ni se mirarán a los ojos como si el mundo entero les valiera madre, ni se dirán cositas ridículas o se la pasarán hablando horas y horas sobre lo mucho que se aman. Es un imposible pues.

No sé por qué me ha dado por escribir sobre amores platónicos en esta entrada. Será porque ya se me va uno, o porque he estado reflexionando sobre el tema y aún así no logro entender por qué nos aferramos a sentir cosas por quien sabemos nunca va a poder estar con nosotros (o tal vez sí, pero no en este momento… o en los próximos meses… o en esta vida).

Para como veo las cosas, existen dos tipos de amores platónicos: los A y los B.

Amores Platónicos Tipo A:

Los top del top del top. Una mujer, hombre (o los dos, hay varios al mismo tiempo) que está total, completa y ABSOLUTAMENTE fuera de nuestro alcance. Esto debido a que:

-vive en otro país

-es mundialmente famoso(a)

-tiene muchísimo dinero

-ni siquiera nos conoce (ni le interesa)

-está casado(a), tiene novio(a) o hijos

Métase en esta categoría a actores, actrices, deportistas, cantantes y cuanta cosa exista en el estrellato internacional. Parecería ridículo mencionar esta categoría pero existe, y a TODOS nos afecta. Llámenlo aspiración, llámenlo simple y contundente atracción, pero estos Amores Platónicos Tipo A forman parte indiscutible de nuestras preferencias, sueños y fantasías… y traumas, la neta. Ahí es cuando empezamos a preguntarnos por qué carambas nacimos en otro país, o elegimos mal nuestra profesión, o no nos fuimos a Hollywood cuando aún teníamos sueños y esperanzas por delante.

Pa’ muestra, algunos míos:

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HERMOSOS Y NO SE DIGA MÁS.

Amores Platónicos Tipo B:

Los que no están TAAAAAAAAAAAAN lejos (nomás tantito). Una mujer, hombre (o los dos, hay varios al mismo tiempo) que no pueden ser nuestro cuchurrumín en estos momentos debido a que:

-es mayor que nosotros (o más chico)

-está casado(a), tiene novio(a) o hijos

-nos mandó a la FriendZone

-se van a vivir a otro lado… *llora*

Amores platónicos de este tipo abundan y me parece que el nivel de daño que provocan es mucho peor que el de los tipos A. Porque mientras que con el tipo A te resignas a que Scarlett Johansson jamás de los jamases te va a acompañar a la comida familiar, con el tipo B conoces a la persona y aún te queda una pequeñísima (o grande, depende del daño cerebral que tengas) esperanza de que algún día se casen y engendren prole.

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¡Nah! Ni crean que me voy a meter a su FBK, descargar una foto suya y ponerla aquí para ejemplificar el Tipo B.

¿Está mal tener amores platónicos? No, para nada. Al contrario, me parece algo inevitable. No puedes evitar que una persona (ya sea Tipo A o Tipo B) te guste, eso es algo que sucede de manera natural (a algunos esa experiencia los chinga más que a otros, pero SIEMPRE pasa)

¿Eres infiel si tienes un amor platónico mientras andas con alguien más? Hablo del Tipo B, obviamente. Tipos A SIEMPRE va a haber (y mientras más haya, más Forever Alone vas a estar).

En mi opinión la “infidelidad de pensamiento” es inevitable. OJO, no se vale estarse imaginando con el amor imposible mientras estás con tu pareja, pero sí se vale sonreír cuando lo/la recuerdas. A pesar de que tengas novio(a) y estés sumamente enamorado, sabes que siempre que veas una foto o te acuerdes de dicho amor platónico vas a sonreír y nunca dejarás de sentir algo especial. No se trata de usar a tu pareja como último recurso, MUCHO MENOS como resignación, sino de saber que tu amor imposible anda por algún otro lugar de este mundo y desearle de corazón que si no se te hizo con él/ella, al menos haya encontrado la felicidad con otra persona. Y se resume en eso, precisamente: desearle de corazón a esa persona que sea feliz (porque se supone que ya encontraste a alguien más que también te hace feliz… o ya aprendiste a ser feliz contigo mismo aunque no tengas a alguien al lado).

Tener un amor platónico, un amor imposible, es parte de vivir (que cuuuuuuursi se oyó eso, ustedes disculpen). Así que disfruten los suyos, no se sientan tan mal y ya saben lo que dicen:

Si lo amas, déjalo ir. Si regresa… tú sabes si le sigues intentando hasta que lo hartes o renuncias por la paz.

Si no regresa… pues deséale lo mejor. Ya qué.

Que tengan lindo día y ¡salud por los amores platónicos!